Cómo desarrollar la disciplina positiva.






La Dra. Jane Nelsen, Lynn Lott, Cheryl Erwin y otros son los que establecen  la disciplina positiva  que no más que  la filosofía que ayuda a los adultos a entender la conducta "inadecuada" de los niños, promoviendo actitudes positivas hacia ellos y enseñándoles a tener buena conducta, responsabilidad y destrezas interpersonales. 
“Padres y maestros no pueden seguir funcionando como jefes, deben adquirir la habilidad de ser líderes democráticos,” dijo Rudolf Dreikurs en Social Equality the Challenge of Today. Este método de educación aporta unas técnicas para los adultos involucrados en la educación de los niños (padres, maestros, personal de guarderías, personas que trabajan con jóvenes...) para ayudar a aprender habilidades sociales y de vida de una manera respetuosa y alentadora para los niños, y para nosotros mismos. 


Desde el nacimiento, los niños tienen interés por sentirse conectados con los demás y está comprobado que los que tienen ese sentido de vínculo con su comunidad, familia y escuela, muestran comportamientos adecuados (se portan mejor). 
Para convertirse en personas exitosas y miembros que contribuyan a su comunidad, los niños deben aprender habilidades sociales y de vida. La disciplina positiva está basada en que la disciplina debe ser enseñada y que la disciplina, a su vez, enseña. 


Amable y firme al mismo tiempo, respetuosa y motivadora. 
Vinculación saludable. Conexión que contribuye a que los niños se sientan sentidos, significativos e importantes. 
Eficaz a largo plazo. Descartamos las herramientas a corto plazo que no salvaguardan la dignidad infantil 

¡Para eliminar prácticas disciplinarias no respetuosas! 

Error como gran oportunidad de aprendizaje. Enseña valiosas competencias sociales, respeto, interés por los demás, habilidad para resolver problemas, responsabilidad, participación, colaboración. 
Pone de relevancia el valor y las fortalezas individuales a través de la capacitación y el aliento. 


Son 5 fundamentos claves de la disciplina positiva: 

1- Es amable y firme al mismo tiempo (respetuosa y motivadora)


2- Ayuda a los niños a sentirse importantes (Conexión)


3- Es eficaz a largo plazo


4- Enseña valiosas habilidades para la vida (Respeto, habilidad para resolver problemas, participación, colaboración, responsabilidad…)


5- Ayuda a que los niños desarrollen sus capacidades y sean conscientes de ellas.

En conclusión: la disciplina positiva se basa en la comunicación, el amor, el entendimiento y la empatía para disfrutar de las relaciones familiares y da herramientas a los padres para entender el comportamiento de sus hijos (incluso cuando no es adecuado) y reconducirlo con respeto, sin luchas de poder y siempre positiva.
Recordemos que es un enfoque que no incluye ni el control excesivo ni la permisividad. Predomina  el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida.

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