La importancia de ser un profesor positivo y optimista.



Hablando de ser positivo y optimista desde la inteligencia emocional, los profesionales de la educación están llamados a ser los representantes de estas actitudes para y por sus estudiantes y por el entorno de la comunidad educativa.  
En ninguna universidad o centro de formación pedagógica se ha preparado a los profesores para enfrentar situaciones de crisis comunitaria, si bien algunos educadores se enfrentan a terremotos, huracanes y todo tipo de eventos naturales junto a sus estudiantes, son considerados eventos fortuitos. 
Una pandemia, con la respectiva situación de aislamiento es una historia distinta en el quehacer educativo desde el hecho que es inusual e inexistente en el recuerdo de los profesores y alumnos, es tambien un generador de expectativas e incertidumbre, las preguntas son muchas, ¿qué pasará? , ¿nos graduaremos?, ¿solo Yo me siento así? etc... los educadores estamos en la posición de enlace entre la formación continua desde la plataforma que elijamos pero continuar desarrollando contenidos y la enorme batalla emocional que libra cada estudiante con sus familias. 

Considerando que no todas las familias están predispuestas a ver el vaso medio lleno, los profesores somos el referente que los estudiantes tienen para no desesperarse y asimilar la realidad de una forma optimista y positiva. 

Es importante que los maestros y maestras asumamos el rol social de contención para nuestros alumnos y desde ese lugar transmitamos emociones positivas. 

Algunos consejos para que pongas en practica el optimismo y la actitud positiva a tus estudiantes, te los listamos a continuación: 

1- La información oficial respecto a lo que ocurre.
Saber los datos, cuantas personas recuperadas, cuantas organizaciones buscan la vacuna y el esfuerzo por mantener buenos hábitos, constituye la información de primer nivel para un profesor optimista desde la realidad de la situación. Nunca compartir infromación errónea, poco documentada o especulativa; por los estudiantes y su bienestar emocional comparta lo positivo: Recuperados, búsqueda de vacuna y tratamiento efectivo y cómo el organismo humano se va adaptando y superando la enfermedad. 

2- Los enfermos se recuperan.
Con sólo ver el contador que lleva la Universidad Johns Hopkins, queda claro que la mayor parte de las personas contagiadas (alrededor del 60%) ya se han sanado y regresaron a sus rutinas habituales.

3- Desarrollar la inteligencia emocional. 
La inteligencia emocional es muy individual. Es una combinación de genética, crianza y cultura. Lo bueno es que puede ser mejorada en cualquier etapa de tu vida, según lo explica Daniel Goleman. La forma de desarrollarla está relacionada con la actitud que se "decida" tener y poner ejemplos, historias de vida de prudencia y buenos hábitos es fundamental y tambien lo opuesto para que puedan ver y justipreciar dos formas de encarar la situación la prudente y la que no y sus resultados. 

4- Poner en practica la empatía.
El distanciamiento social es algo que nos está afectando a todos de manera distinta, por lo que tener en cuenta que los demás pueden tomar esta situación de manera diferente puede ayudarnos a conectar mejor con los demás, ya sean nuestros compañeros de estudio, amigos o familiares. También es importante recordar que cada persona maneja el estrés de manera distinta, tratar de entender al otro a través de la empatía, puede ayudarlos a manejar la situación mejor.
5-  Aprender a mantener la calma.
La tecnología nos permite seguir conectados con el mundo exterior a pesar del distanciamiento social. Además de que internet es una gran herramienta para buscar tutoriales de meditación, respiración y relajación que nos ayudarán a sentirnos menos abrumados. En estos momentos de constante cambio e incertidumbre es de suma importancia mantener la calma, practicar la empatía, y buscar la manera de que esta crisis afecte lo menos posible nuestro día a día. Es necesario buscar reducir los niveles de ansiedad y enfocarse en lo que es realmente importante: la salud.



Así como entrenamos los músculos en el gimnasio, tenemos que entrenar las emociones. Ver cómo son y cómo las manejamos es una forma de ser más conscientes,
Esencialmente, la inteligencia emocional es la capacidad de percibir, expresar, comprender y gestionar las emociones. Y es importante porque cuanto más comprendamos estos aspectos de nosotros mismos, mejor serán nuestra salud mental y nuestro desarrollo social.

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